PRIMERA HISTORIA
Ariana llevaba como equipaje cuatro maletas, valijas o como quieras llamar a lo que todo viajero lleva consigo cuando decide des arraigarse. Dos de estas maletas sólo contenían zapatos, dirás:
¿ Acaso pensaba caminar por todo el mundo?. Quién sabe. El hecho es que debía hacer una pequeña escala, antes de seguir viaje a su destino final, y decidió dejar la mitad de los zapatos en el país de tránsito. Tal vez fue un presentimiento. No sé.
Durante las dieciocho horas de vuelo su mente y su cuerpo se hicieron parte del espacio. Una sensación de vacuidad la fue invadiendo lenta, subiendo de los pies a la cabeza. Cerró los ojos.
En su bolso de mano llevaba sus ilusiones; de tanto abrir y cerrarlo para constatar si las tenía todas, se fue quedando sólo con las que iban en el bolsillo interior de la cartera.
Después de tres años, regresó con las tres maletas y con el bolso totalmente vacío.
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